Aprendizaje socializado: el campus virtual abierto

Hace unos días hablaba con mis amigos del Servicio de Actividades Web de la UCAM que, entre las excelentes tareas que desarrollan, está investigar sobre las plataformas de aprendizaje online (en el mundillo universitario “campus virtual”). Las soluciones de software para esta útil herramienta (ya una necesidad) suelen ser desarrolladas por cada universidad siguiendo sus necesidades y gastándose bastante pasta. Son, habitualmente, sistemas poco abiertos, anticuados y, si, me lo permitís, muy “1.0″ (prometo que no voy a volver a utilizar la etiqueta, pero en este caso le pega muy bien).

También hay software libre, como el exitoso Moodle, que ha sido adoptado por colegios, institutos y universidades. Aunque, siendo software libre y en PHP, a los ya entrados en años jefes de informática de las universidades no les da toda la confianza que desearían (recuerdo a un comercial de Oracle que conocí… un tipo trajeado, elocuente, simpático, que habla de “tecnología punta” y “nueva generación”…). Es muy interesante lo que dice la Wikipedia acerca de Moodle:

La filosofía planteada de Moodle incluye una aproximación constructiva y constructivista social de la educación, enfatizando que los estudiantes (y no sólo los profesores) pueden contribuir a la experiencia educativa en muchas formas. Las características de Moodle reflejan esto en varios aspectos, como hacer posible que los estudiantes puedan comentar en entradas de bases de datos (o inclusive contribuir entradas ellos mismos), o trabajar colaborativamente en un wiki.

Habiendo dicho esto, Moodle es lo suficientemente flexible para permitir un amplia gama de modos de enseñanza. Puede ser utilizado para generar contenido de manera básica o avanzada (por ejemplo páginas web) o evaluación, y no requiere un enfoque constructivista de enseñanza.

El constructivismo es a veces visto como en contraposición con las ideas de la educación enfocada en resultados, como No Child Left Behind Act (NCLB) en los Estados Unidos. La contabilidad hace hincapié en los resultados de las evaluaciones, no en las técnicas de enseñanza o en pedagogía, pero Moodle es también útil en un ambiente orientado al salón de clase debido a su flexibilidad.

Extrapolando el concepto un poco podemos pensar en la web social: los “chupadores” de contenido ahora lo generan con blogs, vídeos, etc y la comunicación se enriquece, generando un flujo quizá excesivo pero con la capacidad de ser filtrado (agregadores, buscadores sociales, lifestreaming…). Hey, ¿y si usamos las herramientas de la web social para alcanzar ese enfoque? Y así de paso apoyamos la filosofía que promueve OpenCourseWare abriendo los contenidos formativos ofrecidos a los alumnos. Por ejemplo, en el campus virtual de mi universidad hay una lista de “enlaces recomendados”. ¿Por qué no subirla a Delicious y compartirla con todo el mundo? Además, con esta socialización del contenido logramos otra ventaja importante para el usuario: múltiples vías de acceso a la información. Pues para ver esos enlaces puede entrar en el campus virtual, o puede agregar al profesor como amigo en Delicious para recibir sus enlaces, o acceder vía RSS filtrado por Yahoo Pipes, por poner un ejemplo. Y como ésta, otros servicios:

Tablón de anuncios → Twitter
Contenidos formativos → esto ya es más complicado (wiki? SlideShare?? Google Docs?)
Eventos/exámenes → Google Calendar (o formato vCal)

La intención no es pasar de usar un sistema a usar tropecientos, y depender de empresas externas. La intención es poner un pequeño ejemplo para dar forma a la apertura de los campus virtuales. Que no sean cerrados tanto tecnológicamente como en cuanto a contenidos (salvando lo estrictamente privado, claro). Incluso se podría utilizar este software social como plataforma de distribución de los contenidos de Moodle. Lo importante es que sea abierto, acorde a los estándares y público.

Anoche me encontraba estudiando una asignatura cuyo profesor ha habilitado un servidor con Moodle, y es enormemente positivo poder enviarle un mensaje con erratas en las transparencias, o subir unos esquemas del tema que he hecho con FreeMind. Eso es apertura. Claro, y ya sería la pera que los apuntes fuesen editables vía wiki o similar. La participación activa en estas plataformas aumenta el interés en la materia, aumenta la motivación y, por tanto, mejoran los resultados de los alumnos.

Y como zapatero a tus zapatos, cómo no, la web semántica es el soporte perfecto para este tipo de aplicaciones. Y si no, imaginaos durante unos segundos un Twine dedicado a vuestra asignatura, con colaboraciones de otras universidades (a escala mundial), recomendaciones, interés basado en el contenido, en definitiva. La mejor caja de herramientas para aprender. Y más con la cosa esa de Bolonia.

10 meses sin usar el email: la web social para aumentar la productividad

Este último día de Evento Blog me ha resultado más interesante que los anteriores, pese a que sólo ha habido tres conferencias (y una de ellas me la he perdido). La primera, de Luis Suárez ha tratado sobre las herramientas de la Web 2.0 (se dice Web social, coño!) aplicadas al trabajo en las empresas (presentación en SlideShare). La segunda ha tratado un tema muy concurrente en los últimos meses, la llamada muerte de los blogs. Esta última, de Hernán Casciari, ha sido profética, y ha arrancado los efusivos aplausos de un público realmente emocionado.

Pero hablemos sobre la conferencia de las herramientas sociales en el entorno corporativo. Luis Suárez es Community Builder & Social Computing Evangelist de IBM, un cargo que desempeña desde su casa de Gran Canaria, con 500 compañeros alrededor de todo el mundo. En un entorno de teletrabajo dentro de una empresa tecnológica pretender prescindir del email suena a majadería, y así fue visto al principio. Pero Luis lleva 10 meses sin usar prácticamente el correo electrónico en el trabajo. Frente al arcaico sistema de entrada y salida de mensajes porpone el uso del “software social”. El correo electrónico le parece un sistema deficiente: recibir cientos de mensajes diarios que no se acaban atendiendo indica que no es la mejor herramienta posible. Él cree que el email le obliga a hacer el trabajo de los demás, perdiendo demasiado tiempo.

Luis defiende que con los flujos de información en la empresa, el contenido ya no es “el rey” en el mundo empresarial. Cuando se escribe un documento (email, informe, etc), al pulsar “guardar” o “enviar”, en ese momento el documento ya queda desfasado, pues enseguida surgirán propuestas de cambios, mejoras, etc. Lo importante no es el contenido, es la gente que está detrás del contenido, lo que la gente piensa acerca del tema, lo que “no está documentado”. Escribimos más lento que hablamos, hablamos más lento que pensamos. Si todos los flujos de información en la empresa se dan por escrito (email), los procesos se ralentizan mucho, la atención se dispersa y se pierden muchas oportunidades de colaboración.

Para Luis no existe la organización. Existen comunidades de intereses comunes guiadas por la pasión por un tópico, unos contenidos, etc. La transparencia en las actividades de las comunidades y la apertura del trabajo que realizan, acaban influyendo en la organización.

En las comunidades no hay jerarquías, sino que las relaciones se basan en la confianza. Se busca la confianza de los compañeros, ya que la gente trabaja con los que más confianza tiene.

En una comunidad, el trabajo lo hace la comunidad. Lo importante es la colectividad. Si te ausentas de la comunidad, la comunidad hace tu trabajo. Cuando regreses, harás el trabajo de los demás.

La comunidad te ayuda a ser productivo, ya que filtra el trabajo y ahorras tiempo de procesar emails y demás costumbres mañaneras.

Para que esto sea posible en la empresa, es esencial dar libertad a los empleados. No son niños para tenerlos controlados (realmente no se puede controlar a los empleados). Ellos tienen el control, deciden qué comparten y qué no comparten. Pueden conectar con gente y compartir conocimientos, contenidos. Conectar con otros departamentos de la organización, ir más allá de su equipo, de su departamento. La transparencia y el acceso a la información de toda la empresa son la base de esta nueva manera de entender el trabajo.

Un caso ejemplar: alguien envía una idea por email a mucha gente, y recibe un montón de respuestas que tiene que procesar, priorizar. Así se crea una cadena de decenas de emails y respuestas para concluir una presentación, por ejemplo. Solución: formato wiki. Es público, transparente, abierto, el cauce más natural de procesar colectivamente las ideas. El esfuerzo de la gente es el esfuerzo de todos, hay lugar para la sinergia. No hay más que ver a la Wikipedia. O el mismo Google Docs, ya usado por miles de equipos para trabajar sobre documentos compartidos.

Sustituyendo el email por el software social

Cabe recordar que estos servicios sociales no tienen que ser obligatoriamente públicos, sino que se puede tener acceso sólo a los empleados o a algún departamento en concreto, según cada caso.

Para lograr una mayor eficacia en el uso de las herramientas de información el camino es especializar la utilización del email. Es decir, diferenciar los tipos de interacciones que se dan por correo y llevarlas a las diferentes herramientas sociales. Por ejemplo, Flickr sirve para compartir fotos, y sólo fotos. Si buscas fotos, vas a Flickr y sabes que allí estará. Se acabó enviar fotos por email.

Otra buena herramienta son los marcadores sociales (Delicious, Magnolia, etc), que hacen de filtro de calidad para las fuentes de información. La cantidad de gente que ha marcado un determinado recurso indica la calidad e interés del mismo. Se acabaron los emails del tipo "he encontrado un artículo muy interesante sobre el tema…".

Lo que llama la atención de las herramientas sociales es que se ocupan de un algún servicio y sólo eso (favoritos sociales, presentaciones, vídeos, etc). Especialización y simplicidad para aumentar la productividad.

Un caso recurrente es cuando varias personas te hacen la misma pregunta o te plantean el mismo problema. En lugar de responder varias veces por email, se sube al blog y, además ofrece un valor añadido como estar presente en los buscadores o poder conocer quién planteó la pregunta, la respuesta, los comentarios, etc. Todo ello bajo la máxima de la simplicidad.

De este modo se van eliminando diferentes usos que hacemos del email, en favor de servicios concretos. Luis Suárez declara que el email resulta útil en casos muy escasos, como las conversaciones uno a uno sobre temas confidenciales.

Todas estas propuestas tiene varias interpretaciones. Se pueden coger ideas y aplicarlas a nivel personal, como muchos de nosotros haremos tras escuchar esta atrevida charla, pero lo que este “knowledge worker” indica es un cambio más profundo, una implantación de las herramientas sociales en la filosofía de trabajo de las empresas, donde prime la transparencia y los flujo de información sean cada vez más ágiles. Algunos lo verán como un intento de convertir la oficina en una comuna hippie, aunque personalmente creo que en algunos casos como los entornos universitarios, esta filosofía no es sólamente beneficiosa, sino esencial en la institución.

Algunos apuntes finales:

  • IBM ofrece interesantes herramientas para estos propósitos, como Lotus, Sametime…
  • En Asia y América estas metodologías están más extendidas, ya que hay una conciencia más extendida que en Europa de que compartir conocimiento es beneficioso, y no va a poner en peligro el propio puesto de trabajo.
  • Algunas herramientas sociales abiertas: LinkedIn, Twitter, Magnolia, los blogs.
  • Luis apunta que la crisis va a hacer ver quién está en el siglo XXI en cuanto a metodologías de trabajo colaborativo. Productividad no por presencia (oficina, horario), sino por resultados.
    Enseñar a la gente a usar las herramientas sociales no una pédida de tiempo. Es una inversión que se amortiza con el tiempo.