Qué dice el creador de la Web sobre la “Web 2.0″

Web 1.0 was all about connecting people. It was an interactive space, and I think Web 2.0 is of course a piece of jargon, nobody even knows what it means. If Web 2.0 for you is blogs and wikis, then that is people to people. But that was what the Web was supposed to be all along.

Tim Berners-Lee

Desde luego, el mejor remedio contra la manipulación es la información. El que quiera entender, que entienda.

ACTUALIZACIÓN (16 de diciembre):

Traduzco (libremente y sin garantías) la cita para mayor claridad:

Todo lo que trataba la Web 1.0 era de conectar personas. Era un espacio interactivo, y creo que hablar de Web 2.0 es, por supuesto, una cuestión de jerga, nadie sabe lo que significa. Si Web 2.0 es para ti blogs y wikis, entonces es conectar personas. Pero eso es lo que la web siempre ha sido.

Los abusos de Tuenti

Tuenti

¿Alguno de los presentes tiene tuenti? O mejor dicho ¿alguien no tiene tuenti? Si es así, seguro que algún amigo le ha sugerido que se dé de alta en la red social, para poder ver sus fotos, enviarle mensajes… y poco más. Porque después de tres años, Tuenti sigue siendo tan rácano y deficiente como cuando empezó.

Hoy en día nosotros, los universitarios, nuestros hermanos pequeños y alguno de los mayores usamos Tuenti a diario, compartimos nuestras vidas, nuestros mensajes, nuestras fotos y vídeos en una plataforma lenta, insegura y con unas condiciones legales inmorales —entre otras, una clásula en la que aceptas ceder a Tuenti la propiedad de tus imágenes—.

Pero existe otro Tuenti, formado por otras personas, un poco mayores que nosotros. Es el Tuenti de los reportajes en la prensa, el de Zaryn Dentzel, presidente —al que las universidades ya le piden discursos de graduación con ese tufillo americano a “podéís conseguir todo lo que os propongáis”—, el de Enrique Dans y los demás gurús de la web 2.0 (vividores de Internet, más bien), el de los inversores, el del Grupo Prisa —que tiene una participación del 17%— y el de muchos más. Y es que amigos, cuando el río suena, agua lleva.

Hace unos meses, Enrique Dans, en su conferencia del ciclo Con-ciencia-t de la universidad, defendía el modelo de negocio de la red social como algo nuevo, benévolo y beneficioso para el usuario: publicidad discreta y ajustada al perfil del usuario (su ubicación, su edad, sus lugares de marcha…), en pequeñas dosis y presentada como parte del contenido era un gran método para que las “hermanitas” de Tuenti pudiesen mantener su servicio. Y todo esto gracias a san Zaryn, que no quería poner banners porque creía que molestaban al usuario.

Hasta aquí, habrá quien se haya creído el cuento. No obstante, este modelo publicitario es más malévolo que los banners, ya que no puedes diferenciar qué es publicidad y qué es contenido. La publicidad intrusiva manipula nuestra atención y nos confunde con eventos que parecen aceptados por nosotros pero que han sido puestos ahí por la marca de perfume o el whishky de turno.

Pero la desfachatez de los emprendedores 2.0 va más allá: los banners que antes el líder Zaryn condenaba, ahora aparecen en forma de intersticiales automáticos, o lo que es lo mismo, el anuncio de Coca-cola que aparece mientras se carga Tuenti (por cierto, ¿por qué tardará tanto en cargar?). Vaya, parece que los responsables de la red social han cambiado su comuna hippie anti-banners por una sala de reuniones llena de inversores que exigen rentabilidad —un inversor es un tipo con traje gris que se dedica a comprar almas a cambio de dinero—. Coca-cola debió pagar mucho por ese anuncio.

Y mientras tanto, nosotros, infelices usuarios, que revisamos cada día (o varias veces al día) nuestro tuenti en busca de mensajes y fotos, creemos que por no haber pagado por el servicio tenemos que aguantar la publicidad abusiva, los términos legales dictatoriales, las deficiencias técnicas y los gravísimos agujeros de seguridad (por ejemplo, todas las fotos subidas están disponibles públicamente, aunque en las preferencias de privacidad hayas elegido que sólo tus contactos puedan verlas). Sirva esto como protesta constructiva, ya que en seguida oiré a quien diga “si no te gusta, no lo uses”. Pues no quiero dejar de usarlo, porque el problema no es sólo mío, sino de casi 5 millones de personas que ya están en la base de datos de esta red.

Una muestra de la ilegalidad/inmoralidad de Tuenti

Como seguramente sabrás, la LOPD obliga a los prestadores de servicios a eliminar de sus archivos los datos que sus usuarios les cediesen, si así lo piden (por escrito). Es lo que se llama derecho de cancelación.

Pues bien, en el (intento) de ejercicio de este derecho, me he encontrado eliminando una foto de mi cuenta en Tuenti, y como anunció Samuel Parra en su reciente conferencia en el SICARM (y anteriormente en su blog), la foto sigue ahí, accesible a través de su URL, como una más. Aunque sí es cierto que de en mi perfil ya no aparece. Así me gusta, señores de Tuenti, que engañen ustedes a los usuarios que les están haciendo ricos.

Tuenti te tima

Tuenti te tima

Tuenti te tima

La crisis de la web 2.0

Pensaba escribir un post sobre la crisis de la Web 2.0, pero mis argumentos coinciden en gran medida con los de un artículo de Manuel Trincado en WinRed que te invito a leer.

Por una parte, las crisis marcan cambios de ciclo. La crisis de las puntocom terminó un ciclo, y aunque el escenario es diferente, muchas situaciones y errores de la época se están repitiendo. Sobre todo la existencia de una burbuja.

La crisis actual del capitalismo (crisis económica, financiera, inmobiliaria, etc) afecta a la inversión en publicidad, fuente esencial de ingresos de una gran parte de las empresas de la Web 2.0

Una cuestión que me gustaría tratar, y que Trincado no comenta en su artículo, es la naturaleza de la web 2.0 en el contexto de esta crisis (muchos cuestionaréis que haya tal crisis). Es decir, en el artículo se habla de la Web 2.0 como una nueva oleada de empresas que hacen su negocio en la web, de una forma distinta a las puntocom. Cambia el modelo de negocio, cambian las vías de ingresos, pero el modelo de actividades y la finalidad se mantiene en muchos casos.

Recordemos qué es la web 2.0. En la entrada de Wikipedia al respecto, con la que no estoy de acuerdo casi en nada, hay una frase que me sí gusta bastante:

En general, cuando mencionamos el término Web 2.0 nos referimos a una serie de aplicaciones y páginas de Internet que utilizan la inteligencia colectiva para proporcionar servicios interactivos en red dando al usuario el control de sus datos.

Es decir, la web 2.0 y la web 1.0 pueden coexistir. La web 2.0 no es tan 2.0, ya que no es una evolución de las tecnologías ni deja atrás cosas obsoletas (muchos de los modelos de negocio de las puntocom siguen funcionando hoy en día en bastantes empresas). Por eso prefiero llamarle Web Social. El problema viene cuando al amparo de la nueva moda surgen personajes y empresas que se autodenominan 2.0.

Si la web 2.0 es la web social, y si la web social influye en las empresas de la web a través de sus actividades, hablar de empresas de la web 2.0 es un error en la mayoría de los casos. Por ejemplo, las redes de blogs profesionales. Entiendo que los blogs fueron uno de los primeros y principales agentes de la Web social, al crear un subconjunto de la red donde cualquiera podía generar contenidos al mismo nivel (técnico) que los portales o periódicos. Además, creaban comunidad, “ponían cara” a los que los escribían y los leían y, por supuesto, eran gratis. Y no sólo eran gratis, sino que no había modelo de negocio porque no había negocio.

Eso quiere decir que ni Enrique Dans (y no tengo nada contra él, leo fervientemente cada día sus posts), ni Weblogs SL, ni Mobuzz son Web 2.0. Y me atrevo a poner nombres sin ninguna intención de crear conflicto, más bien de crear discusión. La Web 2.0 no es una evolución de toda la web, es una parte de ella, una nueva aplicación que se le puede dar. Cierto es que, aunque el modelo de negocio se mantenga, una empresa puede añadir ciertas características de colaboración y colectivización a sus sitios web, adaptándose al nuevo entorno tecnosocial1 y modelos de comunicación2.

Con esto no quiero decir que en la web social no haya lugar para empresas y actividad económica. Ni mucho menos. Pero el ámbito de actuación de las empresas en la web social es muy limitado, ya que en la gran conversación (como la denominan en el Cluetrain) podría ser contaminada por intereses mercantiles en perjuicio de los usuarios.

Por eso creo en una crisis de la Web 2.0. Porque la inteligencia colectiva no entra en crisis. Porque los blogs no van a morir. Porque la web social no está en crisis. Lo que está crisis, o estará en breve, son algunas empresas que, por lo vertiginoso de los cambios en la red y la caducidad de la moda 2.0, no encontrarán vías de financiación a sus proyectos. Está en crisis el meme de la Web 2.0. Afortunadamente.

Referencias

No quiero terminar sin desearte un feliz fin de año y comienzo del próximo. ¡Que disfrutes el 2009!

Construyendo la web social semántica

A través de un interesante post de Furilo, acabo de conocer la existencia de DiSo, un proyecto que pretende crear y promover tecnologías y estándares abiertos para la creación de una web social descentralizada. Para ello, han empezado con los microformatos y los estándares de autenticación OpenID y OAuth, desarrollando sendos plug-ins para WordPress. Aprovecho para adelantar que estoy preparando una guía para aplicar tecnologías de la web semántica (entre ellas, microformatos y OpenID) a un blog.

Al conocer la existencia del proyecto, y dado el carácter del post de Furilo, no he podido evitar una especie de “escepticismo 2.0″, ya que este proyecto pretende construir comunidades descentralizadas con las tecnologías actuales, y creo sinceramente que no tiene futuro. Por una parte, ya existen ontologías como SIOC (Semantically Interlinked Online Communities) que posibilitan (o lo intentan) la compartición de datos sobre personas a partir de distintas fuentes. Pero por otra parte, la Web Semántica parece tan lejana, y SIOC tan poco tangible para las masas, que parece necesario que alguien ponga orden a la caótica web social, demasiado obcecada con los RSS, sus lifestreaming, sus Google Friend Connect y sus gurús 2.0 aunque desde sea “su propio bando”.

Pero, repito, creo que eso no tiene futuro. Seguramente me equivoque, pero cuando digo futuro no quiero decir que no vaya a tener éxito, ni siquiera que no vaya a servir para hacer avanzar la web semántica y la descentralización de servicios. Cuando digo que no tiene futuro me refiero a que las tecnologías están abocadas a ser sustituidas por las tecnologías de la Web Semántica, y no porque este blog hable sobre web semántica, sino porque los microformatos son un invento temporal (acabarán dejando paso a RDFa). Y sobre todo, porque la web social no está aislada de “otras webs”. Si sólo trabajamos para la web social, crearemos un subconjunto quizá bien formado de servicios sociales, pero muy endogámico y ligado a servicios concretos, que es lo contrario a lo que se pretende inicialmente:

We’re building WordPress plugins [...]

¿Y cuando desaparezca WordPress, qué? Cuando (Sir) Tim Berners-Lee empezó con el rollo de la Web Semántica, no dijo “vamos a hacer estándares para taxonomías” o “vamos a hacer estándares para gestión documental”. La Web Semántica provee tecnologías para la web social, para el comercio electrónico y la administración on-line, para los fondos documentales y prácticamente cualquier otro uso que se le quiera dar a la web. Si queremos una web social semántica, por favor, que sea semántica, no sólo “interlinked”.