La licencia de PHP prohíbe nombrar a tus proyectos “PHPnosequé”

Navegando por la documentación de PHP, he ido a parar a la página de licencia. Es esta página, además del texto legal se dan algunas explicaciones e indicaciones, entre las cuales está la instrucción de no usar la denominación “PHP” en nombres de proyectos que utilicen esta tecnología.

De hecho, esta indicación viene apuntada en una de las cláusulas la propia licencia:

4. Products derived from this software may not be called “PHP”, nor

may “PHP” appear in their name, without prior written permission

from group@php.net. You may indicate that your software works in

conjunction with PHP by saying “Foo for PHP” instead of calling

it “PHP Foo” or “phpfoo”

Más claro agua. Así que proyectos como phpMyAdmin, CakePHP, PHP-Nuke y un interminable etcétera están inclumpliendo los términos de la licencia, a nos ser que cuenten con un permiso especial del grupo PHP (ignoro si es así).

Por supuesto, esto no significa que Rasmus Lerdorf y compañía tengan “patentada” la denominación PHP, sino que no puedes usarla en proyectos que se basen en su tecnología, ya que se consideran derivados de PHP. Una curiosa cláusula que sorprende que no hayan leído o no hayan atendido los responsables de tantos proyectos exitosos.

Licencias libres: me quedo con la BSD

Me encuentro desarrollando estos días mi programa de dominación mundial Magis (anteriormente llamado MagiSQL). Aunque desde un principio pensé en licenciarlo con GPL, mi creciente antipatía por Richard Stallman y la cláusula que ahora comentaré me han llevado a preferir la licencia BSD.

Las dos licencias de las que hablo son licencias de software libre aprobadas como tales por la OSI (Open Source Inititative). A grandes rasgos, ambas amparan las cuatro libertades del software libre (libre uso, libre estudio, libre modificación y libre redistribución). La principal diferencia radica en la cláusula protectora de la GPL: los programas licenciados bajo sus términos no pueden ser mezclados con software no libre, es decir, las obras derivadas de una GPL deberán ser GPL también. Esta cláusula es muy importante para los defensores de la religión GNU, pero personalmente prefiero que la libertad sea libertad real: mi software es tan libre que puede ser usado para propósitos no libres.

Más allá de cuestiones doctrinales, la cláusula protectora de la GPL intenta promover la creación de más software GPL, en base al ya escrito. En la otra cara, esta libertad (libertinaje para los Stallman-áticos) de las licencias BSD y similares es observada con recelo, ya que permite a terceros (empresas) utilizar software libre (“gratis”) y vender estos sistemas modificados, consiguiendo así que el propio software libre esté al servicio del malévolo negocio del privativo.

En mi opinión, esto es cierto, algunas empresas pueden aprovecharse de los que hacemos software libre para redistribuirlo con/como privativo; es un peligro patente. Pero entiendo que la libertad significa más que una barba larga y la cultura hippie que envuelve los sermones de RMS. Quiero hacer programas tan libres que se pueda incluso malutilizar su libertad; porque la libertad no está en el software, sino en las personas que lo usan.